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Rubén Pat, director del sitio digital Playa News, de Playa del Carmen, en el Caribe mexicano, fue asesinado. Van siete periodistas muertos este año en ese país.

A Rubén Pat le dispararon en uno de los balnearios mexicanosa donde más llegan turistas de Estados Unidos y Europa, días después de haber denunciado haber sido detenido, amenazado y torturado por policías. Con él ya son siete los periodistas asesinados en 2018 en México. La sección de Reporteros sin Fronteras en América Latina denunció que Pat había recibido amenazas y pese a ello se le otorgó una protección limitada(un botón de pánico, que es una línea de comunicación directa con las autoridades y un GPS) de parte del gubernamental Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.

En Quintana Roo, donde se localizan los mayores destinos turísticos internacionales de México, entre ellos Cancún, se ha registrado un repunte en la violencia ligada al narcotráfico con 279 asesinatos en el primer semestre de 2018, según la ONG Semáforo Delictivo.

La incidencia de crímenes contra periodistas en México se concentra en entidades con fuerte presencia del crimen organizado que muchas veces se colude con las autoridades locales y busca amedrentar a los reporteros que denuncian estas actividades. Los otros cinco crímenes este año tuvieron lugar en Tamaulipas (noreste), con dos asesinatos; Veracruz (este), Guerrero (sur) y Tabasco (este). México es uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo. Desde el año 2000 suman más de 113 los reporteros asesinados, según recuentos de organizaciones defensoras de la libertad de expresión. La gran mayoría de estos crímenes han quedado impunes.

Según Reporteros sin Fronteras en 2017, 66 periodistas fueron asesinados, 12 en México y 12 en Siria, país en guerra desde hace seis años. “En México, donde imperan los carteles del narcotráfico, los periodistas abordan temas como el crimen organizado o la corrupción de los políticos, sufren de manera sistemática amenazas, agresiones y pueden ser ejecutados a sangre fría”, decía el reporte. Así se hace periodismo en México.

David Ed Castellanos Terán, corresponsal y columnista en Tamaulipas

Ser periodista en México puede ser tan riesgoso y apasionante como en cualquier otra parte del mundo, la diferencia está en la delgada línea que existe entre los delincuentes y los gobernantes mexicanos, quienes en muchos de los casos son los que intimidan, amenazan o piden el favor para que guardes silencio. La delincuencia también tiene sus jefes de prensa como toda estructura gubernamental, que igual ocupa su espacio en el poder no reconocido por la Constitución, me refiero obviamente a la delincuencia organizada y carteles de la droga. Políticos, narcos y sicarios, todos están al pendiente de todo, todos los días y a todas horas, nada se les escapa, por eso debes ser muy cuidadoso con tus textos, porque si ellos consideran que interfieren en sus intereses económicos y de poder, comienzan las llamadas amenazantes; gracias a Dios sé en dónde comienza mi autocensura.

 

Hay días de inmensa calma, otros en los que no paras y en ocasiones momentos en que prefieres no ser visto ni por tus compañeros periodistas con los que convives día con día; hay quien dice que es paranoia o exageración, un servidor sólo cree y apuesta por la precaución; el periodista pega con su trabajo y olvida, pero el que fue evidenciado y expuesto al escrutinio público jamás perdona.

Lo más triste de todo es cuando no reportas nada, absolutamente nada de lo que te hayas enterado porque te expones demasiado. “Hay muertos que a veces se deben dejar en paz”, esta es una frase que me regaló una exjefa y la recuerdo en este momento. Así sucede, eres sordo, ciego y mudo ante el poderío de los pistoleros. La opción más arriesgada y difícil, que es la de entrarle al tema con todo, a sabiendas de que no habrá marcha atrás y tu vida pende del punto final que vendrá en tu nota periodística, el mismo signo de puntuación que puede significar el fin de tu vida.

 
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