La amarga historia de los periodistas jóvenes; aquella que rompe los sueños.

La amarga historia de los periodistas jóvenes; aquella que rompe los sueños.

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Por Felipe Navarro 
Hace unos días, decidí comprar el libro Narcoperiodismo, del periodista asesinado Javier Valdez Cárdenas, en el cual se escribieron historias que parecieran sacadas de una película, pero que en realidad cada letra esta repleta de verdad, como esto que les estoy escribiendo.

Fue en 2015, el año en que decidí crear un medio de comunicación, para ser precisos un periódico digital, que ahora es conocido y reconocido por muchos, El Insurgente.

Nací con la esperanza de contar, narrar, escribir, investigar, trasmitir y documentar historias. Sin embargo, en menos de año y medio, me enfrenté a la realidad, aquella realidad que incomoda, que rompe los sueños, que crea un vacío enorme en tu corazón, en ese corazón que late y te pide a gritos que nunca te riendas. Me encontré con un país lleno de corrupción, infamia, apeste, soberbia, dinero que corrompe nuestros principios éticos.
Fue en 2016, el año en que un político de color negro con amarillo, me ofreció su chayoteo y con un mensaje de texto me escribió “Estoy a la orden”. Bien dicen los millennials, que el VISTO de las redes sociales es lo que más duele en el siglo XXI.
Hoy veo el reflejo de mi rostro desde aquella tableta en la escribo mis notas, veo un rostro lleno de alegría, de valentía pero también de miedo. Quiero escribir lo que pocos escriben, quiero contar lo que muchos han contado, pero que siempre han ocultado el lado obscuro, quiero vivir del periodismo y morir haciendo periodismo, pues me llena de felicidad, lo que tú lees en estos momentos.

 

Pero como cambiar el mundo del periodismo, si cuando quieres hacerlo te arrebatan la vida cobardemente, pues a los políticos y a los crimínales, la verdad les incomoda.

 

Bien le dijo José Raul a Javier Valdez en su libro Narcoperiodismo.
” A los que más les pega esto es a los jóvenes, los chavos. Los ningunean, los maltratan, y terminan aterrizados, frustrados porque no pueden lograr sus sueños de contar historias. Y para hacer periodismo, lo deben realizar en sus blogs, en las redes sociales, las páginas personales, pero no en los medios. Ahí los castigan, marginan o corren. La verdad es algo cabrón, frustrante para nosotros pero más para ellos, porque van empezado y ya tienen estos ingratos episodios, Es decepcionante”
Llegó 2017, ahora tengo 21 años de edad, y me doy cuenta que la gente ya no confía en los medios de comunicación, ya no confía en los políticos, ya no confía en la autoridad, pero sobre todo ya no confía en el periodismo, pues se ha dado cuenta que es la misma mierda que existe en la política. Amigos del amigo, compadre del compadre, político-amigo del periodista y la lista continúa.
Son días tristes, días amargos, días nublados, me decepciono de mi profesión y a la vez me enamoro al contar una historia, la cual todos tienen pero que pocos la trasmiten.
Soy joven, tengo muchos sueños, muchas metas, muchas ganas de hacer las cosas, pero siempre siendo un periodista independiente, sin ataduras a la agenda política.

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