Las niñas del narcomenudeo

Las niñas del narcomenudeo

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Por Felipe Navarro ✍????

 

Son las 2:00A.M., desde su cuarto y sus grandes ventanas, escucha un ruido, se asoma y ve un vehículo; esos negros, con cristales polarizados y luces neón, se escuchan los murmullos de 2 sujetos, ambos se dan indicaciones, uno baja del auto y otro espera dentro, camina por las vías del tren, observando a todos lados, su paso es aprisa y con miedo.

Así es cada viernes, misma hora, mismo lugar, mismo auto, mismos sujetos, mismas acciones y siempre, con el paso aprisa, viendo a todos lados, caminando  por las vías del tren, con miedo y ansias.

“Para esto hay un horario, pues los azules, no andan al 100 durante la noche, así que la distribuimos a nuestras hormigas, aquellas que durante el día, la andan tirando en las colonias”

“Yo tenía 17 cuando comencé en este negocio, hoy tengo 25 y ve los lujos que me puedo dar, pero siempre, cuidando a mi familia, antes de mí”

Son las 3:00 P.M, de aquella noche, en donde los sujetos bajaron de ese automóvil polarizado, parece como si fuera la hora de la comida, muchos llegan, tocan la ventana de una casa descuidada, con un perro de guardia y una puerta que no le falta mucho para derrumbar.

La ventana se abre y solo se ve una mano, dando la droga y recibiendo el dinero. Iban y venían, de dos en dos, cada 5 minutos, aveces hasta 10, para no generar sospechas. Pero todos los días y a la misma hora, ¿cómo no generar intriga de lo que sucedía?

Lo único que se veía salir de esa casa, era droga y a dos niñas, de 15 y 17 años, descuidadas, sin zapatos, sucias y con apenas un pantalón y una camisa.

Solo salían a la tienda y regresaban, se les vía con un par de tortas y el famoso refresco de cola.

“Mi padre siempre se dedicó a esto del narcomenudeo, no había día que no me llevara con él para tirarla en las calles donde crecí”

Así es la historia de una casa y su monotonía de día a día, en la cual, viven las niñas del narcomunudeo.

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